jueves, 2 de diciembre de 2010



DESAYUNO DE ADVIENTO

En el desayuno de Adviento que celebramos el 28 de noviembre en la congregación “Cristo Rey” de Fdo de la Mora dimos comienzo a las celebraciones de la venida al mundo de nuestro Señor Jesús en la Nochebuena, víspera de Navidad!
Nos hemos propuesto celebrar este desayuno como hermanos de una misma fe y esperanza, teniendo en cuenta los siguientes objetivos:
a) Valorizar este tiempo de preparación y expectación que nos trae el calendario litúrgico de la iglesia Cristiana en todo el mundo.
b) Conocer el triple significado del adviento en la vida del creyente; el adviento, como la espera a la primera venida de Cristo; el adviento, como la espera de la venida de Jesús en nuestro corazón; y el adviento, como la espera a la segunda venida de Cristo.
c) Motivarnos para recibir el nacimiento de Jesús, el más maravilloso regalo de Dios para toda la humanidad.
d) Aprovechar este tiempo para dar a conocer las Buenas Nuevas de salvación en Jesucristo al pecador.
e) Alentarnos mutuamente para perseverar en la esperanza de la salvación que hemos recibido de Cristo por la fe en él.

La Iglesia Cristiana de todo el mundo posee un calendario litúrgico en el cual se señalan los diversos tiempos del año eclesiástico. Adviento, dentro de este calendario, corresponde al inicio del año eclesiástico como el período de cuatro domingos anteriores a una de las grandes fiestas que celebran los cristianos: La natividad de nuestro Señor Jesucristo. Adviento significa “venida” y es época de arrepentimiento y preparación para las diversas venidas de nuestro Señor Jesús; Él vino como un bebé para ser nuestro Redentor; Él sigue viniendo en Sus mensajeros quienes enseñan e instruyen a los fieles; siendo Él la palabra, Él mismo viene en los medios de gracia, en la Palabra predicada y enseñada, en el Bautismo y en la Santa Cena; y Él también vendrá una vez más al final de todos los tiempos. Por eso, nos preparamos para Su segunda venida, en que en poder y gloria, vendrá a buscar a todos sus fieles. Cada domingo de adviento nos prepara para estos acontecimientos. Una de las interpretaciones más acorde es la siguiente: “Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a Su Hijo único, para que todo aquel que cree en El, no muera, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).